Después del momento madre babeante que tuve ayer, recupero la cordura (dentro de mis posibilidades) y me lanzo a culturizar un poco el blog, qué falta le hace!
y lo hago para contaros que el último libro que me he leído me ha indignado muchísimo…
No soporto los libros que abren varias historias paralelas a la trama principal y al final no las cierran o lo hacen deprisa y corriendo y sin explicar nada.
Me suele pasar con los de Arturo Pérez Reverte, te va contando la historia, se enrolla y saca varios personajes con su trama individual y de pronto, como si el editor le dijera, quillo, termina el libro que si no va a ser más largo que la Biblia, en 2 hojas lo finaliza todo sin dar explicaciones e incluso, en algunos casos, sacándose un personaje nuevo que es el culpable de todo…
Pues algo parecido me ha ocurrido con Las ardillas de Central Park están tristes los lunes
Como todos sabéis, es el último libro de la trilogía de Katherine Pancol. Los dos primeros, Los ojos amarillos de los cocodrilos y El vals lento de las tortugas, me gustaron bastante, no es que sean obras maestras pero me resultaron originales y muy entretenidas y tenía mucha esperanza puesta en el último libro…
Ya desde el principio supe que no me iba a gustar tanto como los anteriores, me daba la sensación mientras leía que faltaba una trama principal y que las historias paralelas de los personajes secundarios eran muy básicas, pero la indignación total ha venido con el final, es como si al libro le faltaran capítulos, deja varias historias sin concluir y las que termina lo hace con una frase casi en la última hoja…
¡Pero que invento es este! #modoSaritísimaON
Vamos, que me he quedado con cara de tonta… con la de horas que le he quitado al sueño para poder leer tranquila!!!
¡¡Así no Katherine, así, no!!
- Obviamente, esta es mi opinión personal, habrá gente que no esté de acuerdo y yo lo respeto, como ellos deben respetarme a mi… he dicho!


